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Las recomendaciones en la ropa van ligadas al sentido común. “Que los padres piensen que hay que cambiar pañales varias veces al día… Si les visten con un peto o un mono muy bonito, pero que no tiene apertura por abajo, que consideren que les vamos a tener que desnudar casi enteros cada vez que les cambiemos. Recomendamos ropa cómoda, sin botones, incluso zapatillas con cierre de velcro en vez de cordones porque los niños de dos y tres años aprenden a quitarse solos los zapatos con velcro”, añade la pedagoga.

Igual que las lavadoras fagocitan calcetines en casa, las guarderías podrían abrir tiendas de zapatos desparejados al acabar el curso. La clave es el etiquetado masivo de toda la ropa y objetos del niño. ¿Quién no recuerda la imagen de padres o madres escribiendo una a una las etiquetas con rotuladores supuestamente resistentes al agua o bordando iniciales en el chándal? Los tiempos han cambiado y hay ahora opciones resistentes a lavadoras, secadoras, microondas o lavavajillas con diseño personalizado. Como las etiquetas Stuck On You, que ofrecen la posibilidad de diseñar en línea el tamaño, color y forma del nombre del niño. Para los más pequeños, que aún no reconocen su nombre, se puede seleccionar el dibujo con el que pueden identificar todas sus pertenencias. Se hace el pedido en su página web y la empresa remite las etiquetas por correo a la dirección que el cliente elija”

Entre los artículos de higiene, la experta recomienda olvidarse de las toallitas húmedas (que pueden sustituirse por algodones maxi cuadrados), colonia (porque si no tiene alcohol tiene otros derivados del petróleo) y las cremas para el bebé, que alteran el PH natural del niño. “Las cremas solo se deberían usar para aliviar escoceduras porque no tienen efecto preventivo. Si la piel del niño está sana, ¿para qué intervenir? En cuanto al miedo de los padres a enfermedades y piojos en las guarderías, habría que transmitir tranquilidad. A los piojos no les gusta el PH de los niños menores de tres años, por ejemplo, no suelen darse casos en las guarderías, salvo en niños con hermanos mayores que les hayan pasado los piojos. Y respecto a los catarros, en muchos casos los pediatras pueden recetar principios activos que está demostrado que suben las defensas y el sistema inmunitario. Nosotros decimos a los padres que no está de más, antes de venir, que empiecen a tomarlo”.

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La elección del calzado y la ropa para la guardería también tiene sus peculiaridades. Existen dos corrientes respecto al cuidado del pie de los niños que empiezan a andar. Si hace años se recomendaba botas duras que sujetaran el pie, ahora algunos pediatras recomiendan zapatos muy blandos que permitan todo el juego del pie o incluso que sean lo más parecido a la sensación de ir descalzo, como calcetines de huella antideslizantes. Al fin y al cabo, los zapatos son todos iguales, pero los pies son todos distintos y lo interesante es que el zapato se adapte al niño y no al revés.

Y ya puestos, Susana Ambrosy también recomienda una “semana de adaptación” allí donde sea posible en la que los padres acompañen al niño y se queden durante unas horas en la escuela para transmitir la sensación de que es un lugar seguro y divertido.

Esta noticia, patrocinada por Stuck on You, ha sido elaborada por un colaborador de EL PAÍS