Maya, la perra que lleva cuatro días esperando a sus dueños a las puertas de un hospital alicantino El centro médico ha contado su historia en redes sociales

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Los dueños de la perra Maya se han visto obligados a permanecer de manera repentina desde el domingo 28 de agosto en el Hospital General Universitario de Elda (Alicante). Desde ese momento, la mascota no ha abandonado la puerta del lugar, esperando a marcharse junto a sus amos. Se ha convertido en la visitante más querida, explican a Verne desde el centro médico, que ha contado la historia del animal a través de su perfil de Facebook.

El Hospital General Universitario de Elda tiene un visitante muy especial.
Esta perrita Akita Inu está desde hace dos días en la puerta del hospital esperando a que se restablezca su joven dueña, ingresada en nuestro centro.
Aunque la lealtad es característica de esta raza, nos ha sorprendido a tod@s gratamente.

Esperamos que pronto estén juntas de nuevo!

Sandra y su padre Manuel viajaban en coche la semana pasada para regresar a su casa, en Barcelona, junto a su mascota Maya. Sus vacaciones en Granada habían terminado y recorrían el país hasta llegar a su destino. Un ataque de apendicitis de la hija obligó a que terminaran visitando el servicio de urgencias del Hospital General Universitario de Elda. La joven de 22 años permanece desde entonces ingresada en el centro.

Ante la imposibilidad de entrar junto al perro en el hospital, ya que la normativa sanitaria así lo impone, Maya se quedó en la puerta mientras los médicos atendían a Sandra. “Aunque lleva correa, no está atada, pero no se ha movido de su sitio”, comenta el padre a Verne en conversación telefónica, a la espera de que este viernes su hija reciba el alta médica y puedan regresar a su hogar.

“Su presencia no ha supuesto un problema. Todo lo contrario. Desde los trabajadores hasta el resto de pacientes están encantados con ella”, dice Juana Requena, subdirectora médica del centro. Según las palabras de la que es una de las responsables del hospital, Maya permanece en un rincón con su agua y su comida, duerme allí y no molesta a nadie. Según su testimonio, está perfectamente cuidada por Manuel, quien reparte su tiempo entre su hija y su mascota y recibe ayuda de algunos de los trabajadores del lugar para atender al animal.

El hospital decició contar su historia en su perfil de Facebook “a modo de anécdota”, apunta Requena. Hasta el momento, el mensaje se ha compartido más de 1.600 veces. Habitantes de los pueblos cercanos se acercan expresamente a ver a Maya y a hacerse fotos con ella, explica su dueño.

Este fenómeno mediático se asemeja al del perro japonés Hachikō, ocurrido hace casi un siglo. Acostumbrado a acompañar a su dueño todos los días hasta la estación de tren de Shibuya (Tokio), el can siguió acudiendo al lugar durante nueve años tras el fallecimiento de su amo. Lo hizo durante nueve años, hasta el mismo día de su muerte. Esta historia de lealtad conmovió a la sociedad nipona de tal forma que en 1934 se erigió una estatua en honor al perro en el mismo punto en el que anhelaba un reencuentro que nunca se produjo. Hollywood se inspiró en la historia para estrenar en 2009 una película protagonizada por Richard Gere.

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No parece casual que Maya y Hachikō, los dos perros que protagonizan historias similares, compartan raza, la llamada Akita. “Es una especie cercana al lobo y, por tanto, muy gregaria. Maya está acostumbrada a acompañarme en mis excursiones en la alta montaña, que duran hasta cinco horas, y siempre muestra ese carácter”, comenta su dueño Manuel a Verne.

Lo que ha ocurrido con Maya ha reavivado el debate en redes sociales sobre el efecto positivo que las mascotas pueden tener en los pacientes. En vez de estar prohibido su acceso a hospitales, debería establecerse un régimen de visitan, plantean algunos. “Así ocurre ya en algunos países europeos”, apunta Manuel.

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Esta misma idea defiende la propia subdirectora del Hospital General Universitario de Elda: “En el centro nos hemos planteado, especialmente en los últimos días, que sería algo terapéutico y algo que la Comisión de Humanización debería plantearse. No solo debemos asegurar la asistencia sanitaria; también es importante lograr una alta calidad a la hora de acoger al paciente”, defiende Juana Requena quien considera que, a estas alturas, se puede controlar el riesgo de infecciones que un animal pudiera llevar a un centro médico.

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